La democracia de las balas

La mañana del 28 de junio, en Ciudad Victoria, Tamaulipas, fue ejecutado Rodolfo Torre Cantú, candidato de la coalición Todos Tamaulipas (PRI, PVEM y Nueva Alianza) al gobierno de la norteña entidad mexicana.

Hasta el momento, todo parece apuntar a un crimen perpetrado por el narcotráfico. Los Zetas, principales sospechosos del atentado, se han deslindado del asesinato del candidato.

Este hecho, que no es aislado, ha cimbrado una vez más a la ya de por sí sacudida estructura política mexicana. Los mexicanos nos estamos acostumbrando a asesinatos, secuestros, ajustes de cuentas, venganzas, impunidad y al fuego cruzado resultante de las acciones antes mencionadas, y eso no es normal. Policías, militares, delincuentes e inocentes resultan muertos en una batalla a la que no se le ve ni pies ni cabeza.

El gobierno federal asegura que su estrategia contra el crimen organizado está dando resultados, pero la percepción de la población es completamente opuesta a la del gobierno. Los que tenemos edad suficiente, recordamos un México vigoroso, tranquilo y seguro en el que podíamos circular sin temor, pero carente de democracia. Ahora que conseguimos la tan ansiada democracia, perdimos todo lo demás.

Todos compartimos la culpa del derrotero del nuevo México en el que vivimos, y hay de todo: el que es culpable por omisión, el corrupto, el que no paga impuestos, el que busca una vida “fácil”, el que busca el poder para enriquecerse, el que pretende polarizar a la sociedad por un beneficio propio, el inepto y el criminal.

Cuando comenzó la gesta por la independencia de México, Iturbide, verdadero libertador de México, se dio cuenta de que no estaban dadas las condiciones para conseguir la tan ansiada libertad. Entre algunas otras, había una condición primordial: la unidad. Una vez que se alcanzó esa unidad, se dieron las condiciones para el México independiente.

Hoy vivimos algo similar: en México no sólo carecemos de unidad, sino que estamos rodeados de “personajes” que promueven una mayor separación. Esta condición sólo beneficia a criminales, poderosos y corruptos.

Hay quienes dicen que los que se quejan no hacen nada por su país, pero creo que eso es generalizar. Hay quienes no pueden hacer mucho cuando hay un arma de alto poder amenazando su vida y la de su familia. La mayoría de los habitantes prefieren proteger su vida que denunciar un acto criminal porque se han dado cuenta de que los muchos mártires de este país, visto en retrospectiva, no lograron nada.

Es momento de participar activamente en la toma de decisiones; de hacerle saber a los políticos que serán sometidos a un escrutinio severo y que no habrá mañas que valgan, pero para lograr eso, primero y antes que nada, debemos de lograr esa unión que consiguió Iturbide.

Son muchas las cosas que faltan en nuestro país, pero de una lista grande destaco dos: no hay líderes y no hay una correcta aplicación de la inteligencia por parte del estado. No podemos ni debemos esperar a que el gobierno resuelva todo, debemos de actuar. Tenemos que encontrar la manera de unirnos y dejarle claro a presidentes municipales, diputados, senadores, gobernadores y al mismo presidente que quienes mandamos somos nosotros. Mientras la ciudadanía no tenga ingerencia en la toma de decisiones de los órganos legislativos, no vamos a mejorar.

Es hora de cambiar las armas por ideas, el insulto por la aportación, el crimen por la legalidad, la impunidad por la efectividad de la justicia y la queja por la acción.

El estado en que se encuentra nuestro país se refleja en todo, pero es una tristeza tener que ver esa incertidumbre reflejada en los rostros de unos niños a quienes les van a enseñar en la escuela como protegerse en caso de una balacera.

Es hora de asesinar, con ideas, educación y trabajo, a la democracia de las balas.

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Acerca de felixloperena

Soy un apasionado de México, de su historia (la verdadera, no la oficial) y de todo aquello que sucede en nuestro país
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7 respuestas a La democracia de las balas

  1. Juan Antonio Martínez dijo:

    Excelente escrito… Y coincido casi en todo, salvo cuando mencionas que la Independencia se logró ante la unidad nacional. Al contrario, nos independizamos de España, pero una vez firmados los Tratados de Córdoba, no sabíamos si queríamos ser república, imperio mexicano, o de plano traernos al Rey de España y hacerlo Rey de México. Desafortunadamente, somos una cultura basada en la desorganización, formada tras 300 años de corrupción como virreynato, luego por 80 años de desorden, 30 de Orden y Progreso con Don Porfirio, y otros 100 de desorden y corrupción. Pero en algún momento deberemos romper con este círculo vicioso, y porqué no, en esta generación deberíamos hacerlo. Adelante con la idea de “asesinar con educación y trabajo a la democracia de las balas”. Necesitamos más voces así…

    • Claro que se sabía lo que se quería. Todos coincidían en que México necesitaba un rey y no estaba listo para ser república. Pero esa unidad la consiguió Iturbide con el Plan de Iguala. Parece ser que es la única vez que los mexicanos nos hemos ñpuesto de acuerdo. El plan de Iguala y la victoria que se originó a partir de ese momento avalan que, al menos una vez, hemos estado unidos.

      • Juan Antonio Martínez dijo:

        (Nota: aunque parece que ya nos salimos del tema de “La Democracia de Las Balas”, seguimos discutiendo sobre el mismo punto…).

        Felix, tienes razón al decir que momentáneamente estuvimos unidos con el Plan de Iguala y logramos la independencia, pero insisto: no éramos una nación. Eramos un conjunto de ideologías (imperialistas, criollos, republicanos, independentistas, etc) unidas bajo la idea de “independizarnos de España”. Pero no había cohesión. De haberla tenido, no nos hubiéramos enfrascado en luchas intestinas durante 60 años, durante los cuáles perdimos lo que hoy es CentroAmérica y EE.UU.

        Creo que estamos repitiendo nuestra historia. Desde 1988 empezamos los mexicanos una lucha por independizarnos del presidencialismo y buscar la democracia. Creo que todos coincidmos en que el parteaguas (el equivalente a los “Tratados de Córdoba”) fue la elección del 2000 (donde por cierto el héroe no es Fox, sino Zedillo, quien reconoció la victoria de Fox). Pero desde entonces, llevamos 10 años peléandonos entre nosotros.

        Primero, los partidos políticos han tomado nuestra incipiente democracia y la convirtieron en una “partidocracia”. Segundo, el poder Legislativo le quitó demasiado poder (y presupuesto) al poder Ejecutivo Federal y se lo dió a los gobiernos estatales, de tal forma que ahora no tenemos un presidente absoluto, sino 32 gobernadores con pretensiones feudalistas.
        Y por último, ante el vacío de poder que dejaron los tres órdenes de gobierno, el narcotráfico (que creció bajo el beneplácito PRIista) llenó los espacios y creció al grado que ahora no nos queda otra mas que enfrentar nuevamente una guerra interna.

        Como bien dices Félix, parece que las balas tienen más fuerza que los votos. Y por lo mismo, no podemos quedarnos callados ante estos casos de violencia, así como tampoco podemos quedarnos callados ante las trapacerías de nuestros gobernadores (basta con googlear: Fidel Herrera, Mario Marín, Ulises Ruiz).

        Voy a sonar muy trillado, pero debemos hacer realidad la frase de “No te calles, alza la voz”

      • Completamente de acuerdo contigo mi estimado Juan Antonio. El asunto es que hay lugares en los que la autoridad es el crimen organizado. Ellos cobran impuestos y deciden sobre la vida y destino de muchas personas. Ahora resulta que hay un cuarto poder y es tan o más poderoso que los demás. Lo que tenemos que hacer, desde mi punto de vista, es involucrarnos en las tomas de decisiones aunque diputados y senadores no quieran. Harán lo posible por impedirlo, pero unidos y fuertes no tendrán de otra mas que doblar las manos. No acaban de entender que son nuestros empleados y hay que recordárselos con firmeza y exigencia.

  2. Alejandro dijo:

    Pienso que el principio fundamental de cualquier cambio en Mexico se debe dar en y por la sociedad. Mexico nos pertenece a todos y esto conlleva una enorme responsabilidad. Nosotros somos responsables del Mexico actual y no se puede culpar a nadie mas, ya que nosotros somos quienes no hemos actuado y luego nos quejamos de lo que sucede. No basta decir que marchamos una sola vez por la inseguridad y sentirnos participes de un cambio que solamente pasa a la historia como un anecdota sin relevancia. Hay que expresar a diario nuestras incomformidades, exigir y sobre todo proponer, la critica sin propuesta

  3. el jara dijo:

    Excelente escrito Felix… Y tienes razòn, sin unidad
    Nunca vamos a lograr nada. Ese es nuestro gran
    Problema… Todo lo q hacemos es viendo sólo
    Para nosotros sin importar lo q le pase al de junto…
    Como diicen…cada quien jala agua para su pozo.
    Ojala algùn día entendamos q para lograr
    Nuestro bien hay q buscar el de la comunidad.

    Abrazo…

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